Adelante Nacho:
Llevo ya una copa de más, aquí en La
Sed Mortal, cuando entra Dodó. Y yo no me
muevo de aquí, y aun así
habré de llegar a la conclusión de
que no hay un ser más culpable que yo -ni
lo habrá- sobre la tierra. Y empiezo a
pedir así: Por las cosas que siento y por
aquellas que odio sentir; por mi mala cabeza;
porque mi calavera, ella, no dejará de
reír; por las lunas nuevas; por las cosas
revueltas que dan vueltas dentro de mí; por
seis años de penas y por cosas que ni tan
siquiera me atrevo a decir; perdón por mis
pies siempre fríos; por la noche pasada, y
por la otra, y por aquella también;
perdón por el Gran Sinsentido; por querer
comprenderlo y, sobretodo, por no comprender...
Perdón.
Y Dodó me observa, y yo le oigo rezar
así: -Perdón por existir-.
Y amablemente invito a un güisqui a
Dodó, y él me cuenta que incluso los
perros se ponen tristes después de
eyacular. Después, salimos agarrados de La
Sed Mortal, y es entonces cuando puedo jurar que
no hay un ser más culpable que yo -ni lo
habrá- sobre la tierra. Y por dos mil
años de cristiandad; por tener la
osadía de alimentarme y de respirar; por
los superdotados; por el hombre tripudo y por la
liberación sexual; por el circo italiano;
por el viejo que agita una servilleta al hablar y
me jura y perjura que en ella ha resuelto el
misterio de la Santísima Trinidad;
perdón por la gente moderna; porque corro
el peligro de mirarme y perder la razón;
¡perdón, por el amor de Dios!; por la
gran decadencia de una vida pidiendo
perdón; perdón por los cuatro
elementos; por la tierra y el agua y el fuego y la
polución; perdón por todos mis
lamentos; por Dodó y, en fin, os pido por
esta canción... Perdón.
Y os miro a los labios, y a todos oigo pedir
perdón por existir.
http://www.youtube.com/watch?v=eR-iWa4d_tI
sábado, 4 de septiembre de 2010
jueves, 26 de agosto de 2010
Duaca+Blog Porteño Nº135
Oído al pasar: "Ir a McDonalds y pedir ensalada, es como ir a un cabaret y pedir un abrazo"
Efeméride: Se cumple hoy el vigésimo tercer natalicio de mi vecino el metalero, a quien agradezco eternamente las tardes de viernes con motorhead.
Exposición: Inaugurase la muestra "animalitos de dios que parecen estar muertos pero al final no" con una exhibición de la apasionante rutina cotidiana de mi tortuga familiar.
Cantar popular: "veinti-veinti-vienticuatro horas para viajar /yo quiero estar sedado"
Lo importante: que el que se aburre, se viste y se va.
viernes, 20 de agosto de 2010
(no-se-por qué)
PALOMA SAN BASILIO -
Es la segunda vez que viajo en el mismo colectivo, con el mismo chofer, y el mismo disco de Paloma San Basilio.
La vida es un puto misterio.
lunes, 12 de julio de 2010
como descubrí a ariel
Un amigo mío usa un botellón de Ariel líquido para guardar ese restito que sobra cuando le hacés el cambio de aceite al auto.
martes, 29 de junio de 2010
La puta madre
Y regresás triunfal del exorcismo nocturno, de la tarde soleada de gloria y la noche empapada de anécdotas y alcohol. Con la frente alta, con el espíritu en pie, con las heridas restañadas en vino, con la risa pronta y el paso gentil del hombre que ha dejado todo en las canchas. Cansado pero pleno, arruinado pero contento, dolorido pero con el ánimo embriagado. Y abrís la puerta de tu casa y te descalzás, y caminás con seguridad y firmeza, está amaneciendo, pensás, y avanzás en la penumbra de ese departamento que conocés de memoria, y entonces, como una burla del destino la pata de la mesa ratona se interpone, de manera maciza y contundente , entre tu pie izquierdo y la felicidad.
una moneda amigo
Egresaba yo de la boca del subte (las manos dentro del abrigo, la mirada perdida), cuando se presentó ante mí un hombre de la tercera edad, con aires de tanguero y fachas de linyera. No parecía tener otra intención que la de solicitarme una moneda para comprar algún vino más, actividad que en nada reprochaba y que estaba dispuesto a financiar con total altruismo, cuando me detuvo con un gesto de policía de tránsito y elocucionó lo que luego se conocería en todos lados como La Interpelación del Linyera Anónimo.
Linyera Anónimo: Un segundo, oh muchacho que adusto desciendes del subterráneo. Detened vuestra marcha tan sólo un segundo. ¿Acaso nada se detiene ya en este mundo terminal? ¿Acaso los quejosos goznes de la noria invisible que hace girar al planeta "la tierra" no abandonarán jamás su afanoso trajín? Déjeme decirle una cosa, muchacho de gesto cansado y paciencia breve: Todo se detiene algún día. Su propio caminar, su intento desvergonzado de esquivar mi elocución, todo se detendrá un día. Así que ¿Por qué no detenerse un segundo ahora para escuchar a este viejo divagar? No diga nada, ya se: Usted considera no tener tiempo para jugarlo a la taba conmigo. Discúlpeme si me río, joven (se ríe)... ¿Usted no tiene tiempo? ¿Y cómo sabe eso? ¿Cómo sabe cuánto tiempo tiene o deja de tener? Hágame el favor! (aquí hago mi primer y único intento por hablar, el cual fue inmediatamente silenciado por el Linyera, quien luego de secarse las lágrimas de los ojos con un pañuelo ceniciento, continuó su monólogo). El tiempo es algo que no se tiene nunca, ¿o no sabe acaso que tal vez ahora mismo el mundo es capaz de pincharse como una pelota de fútbol en cualquier momento? El tiempo no le sirve para nada. Es algo tan zonzo "no tengo tiempo" que cuando lo escucho me dan ganas de tirarme a un pozo. ¿Qué les enseñan a ustedes en la escuela? ¿Acaso se puede tener el tiempo? ¿Se puede guardar, ahorrar, coleccionar, clasificar, encerrar? ¿Se piensa que se puede comprar y vender? ¡Por favor, muchacho! Jamás en mi vida vi un razonamiento tan obtuso como el suyo. ¿Estudió usted en una escuela por correo? Bah! Lo mismo da, no creo que su púber mentalidad pueda digerir este revuelto, así que lo dejo ir, y por favor, ahórrese el billete ese (yo hacía ademán de entregarle una propina) que no es otra cosa que un papel pintado.
Me dejó parado en la esquina, mientras lo miraba ir y revisar la basura en un canasto de hierro vecino. Miré el reloj y me di cuenta que llegaba tarde. Pensé que no tenía tiempo, y al rato, me di cuenta que eso era estrictamente cierto.
Pd. Le conté esta historia a mi tortuga, y me reprochó el tono recargado del linyera, y el ánimo taciturno o excesivamente melodramático del protagonista. Como siempre, antes de volver a su sueño invernal, tenía razón.
Así es el calor
Arrancó como para ser el diez de tu equipo, para llenarte las paredes con sus fotos, para embriagarte el celular a mensajitos nocturnos.
Pero la realidad, ese monstruo callado, fue cambiando las cosas. Y ahora se siente como un jubilado haciendo fila, esperando para cobrar algo que (ya sabe) nunca le va a alcanzar.
Empezó como para descorchar champagne, y ahora se siente el fondito de la coca, ese que a lo sumo guardan en la heladera unos días más, hasta que ya no de lástima tirarlo.
sábado, 26 de junio de 2010
charla
Mi celular le hace un guiño al tuyo, mientras descansan uno junto al otro en la oscuridad del living, sobre la mesa ratona. Yo paso a bajar la estufa y los descubro, haciéndose lucecitas alternadamente, en medio de la noche, y pienso en esas conversaciones mudas que también tienen los semáforos, allá afuera.
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